IMPUTADO POR INSTIGAR AL SUICIDIO DE SU PAREJA.

TESTIMONIOS COMPLICAN AL “CANGURO” SÁNCHES EN UNA CAUSA QUE SIGUE EL PRECEDENTE SARAGUSTI.

22/01/2026Carlos López Véliz Carlos López Véliz


La muerte de una joven de 18 años en la ciudad de Tinogasta dio un giro judicial decisivo y volvió a poner en el centro del debate la violencia de género como antesala de desenlaces fatales. Cristian Nicolás Sánches (21), alias “Canguro”, pareja de la víctima, fue imputado por instigación al suicidio y lesiones doblemente calificadas, en una causa que avanza bajo un criterio judicial ya fijado en Catamarca tras el resonante caso Viurli Saragusti.
El fiscal de la Quinta Circunscripción Judicial, Germán Quinteros, solicitó la audiencia de control de detención, al considerar que el cúmulo de pruebas reunidas hasta el momento compromete seriamente al imputado. Sánches permanece detenido y el martes por la noche, asistido por la defensora oficial María Eugenia González, se abstuvo de declarar.
El hecho y las sospechas
En un primer momento, tras una revisión médica inicial, se determinó que la joven se había quitado la vida. Sin embargo, lesiones visibles en el cuerpo, particularmente en el rostro, activaron las alertas de los investigadores. La autopsia practicada en la morgue judicial de la Capital confirmó que la causa de muerte fue asfixia mecánica por ahorcamiento, pero también dejó al descubierto signos compatibles con episodios de violencia previos al deceso.
Según la investigación, la noche anterior al hecho Sánches había participado de una reunión con amigos. Ya en la madrugada del lunes, al regresar al domicilio que compartía con la joven, la encontró sin vida. Manifestó haber intentado maniobras de reanimación, aunque peritos de Homicidios y médicos legistas advirtieron que durante la manipulación del cuerpo habría golpeado el rostro de la víctima contra el suelo, provocando lesiones constatadas posteriormente.
Con estos elementos, la Fiscalía imputó a Sánches por “lesiones leves doblemente calificadas por el vínculo y por mediar violencia de género”, y por “instigación al suicidio”, ambos delitos en concurso real. Fuentes judiciales señalaron que, de llegar a juicio y en caso de ser hallado culpable, podría enfrentar una condena de prisión efectiva.
Violencia previa y contexto de vulnerabilidad
Uno de los ejes centrales de la investigación es el contexto de violencia de género en el que se encontraba la joven. Testimonios recolectados en la causa darían cuenta de una relación atravesada por conflictos, episodios de agresión y presión psicológica, factores que para la Justicia resultan determinantes al momento de analizar la figura penal de instigación al suicidio.
Este enfoque no es nuevo en Catamarca.
El antecedente que marca el camino: el caso Saragustimultimedia.normal.966da4ad9cd9f282.U2NyZWVuc2hvdF8yMDIzMTAxMF8yMjQzMTZfR29vZ2xfbm9ybWFsLndlYnA=
La imputación contra “Canguro” Sánches se apoya en un precedente judicial contundente. La Corte de Justicia de Catamarca confirmó la condena a Bruno Matías Viurli Saragusti, sentenciado a 16 años de prisión por once delitos, entre ellos instigación al suicidio, en un fallo que hoy es considerado testigo en la provincia.
El 4 de julio de 2022, la Cámara de Sentencia en lo Criminal de Segunda Nominación lo halló culpable de abuso sexual simple, abuso sexual con acceso carnal, hurto, lesiones leves, daños, violación de domicilio, amenazas, lesiones calificadas por mediar relación de pareja, coacción e instigación al suicidio, sentencia que luego fue ratificada por el máximo tribunal provincial.
En los fundamentos, la Corte remarcó la “influencia psicopática” del condenado y el “cúmulo de actos violentos” ejercidos sobre su pareja. Respecto al delito de instigación al suicidio, el fallo fue categórico: la víctima, presa de la violencia de género y sumida en una situación extrema de vulnerabilidad, encontró en la muerte “la única solución posible y el camino de escape a todo el sufrimiento psíquico, físico, verbal y sexual” generado por el agresor.
Los jueces valoraron la pluralidad de hechos (11 crímenes), la modalidad comisiva, la utilización sistemática de la violencia como instrumento de dominación y control, la relación de confianza quebrantada y el grave daño ocasionado a la salud mental de las víctimas.
Un mensaje claro de la Justicia
Ese fallo dejó establecido un criterio clave: el suicidio no siempre es un acto individual ni aislado, sino que puede ser la consecuencia final de una violencia sostenida, ejercida desde una relación de poder desigual.
En ese marco, fuentes judiciales indicaron que la causa contra Sánches avanza bajo ese mismo lineamiento, y que la imputación por instigación al suicidio se sostendrá si se logra acreditar que la joven fue sometida a presión psicológica, violencia y control, como ocurrió en el caso Saragusti.
La investigación continúa y el caso vuelve a interpelar a la sociedad y al sistema judicial sobre una realidad que deja huellas irreversibles: cuando la violencia de género no se detiene a tiempo, también puede matar sin tocar el arma final.

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