TENSIÓN EN SANTA ROSA POR EL FUTURO DEL EX INSTITUTO DE MENORES

 Vecinos rechazan su reactivación y exigen otro destino para el predio
DESTACADA DEL DIA22/05/2026Carlos López Véliz Carlos López Véliz


La decisión judicial de reacondicionar el histórico edificio reabrió viejas heridas y encendió un fuerte debate entre residentes y comerciantes de la zona, que reclaman mayor seguridad y proponen transformar el lugar en un espacio comunitario.
La tranquilidad de los vecinos de Santa Rosa, Valle Viejo, se vio alterada en las últimas horas tras conocerse el anuncio oficial sobre la readecuación del antiguo Instituto de Menores, ubicado sobre calle Manuel Zalazar, a escasos metros de la Plaza Olmos de Aguilera y de un establecimiento educativo de la zona.
La polémica se desató luego de que la ministra de la Corte de Justicia de Catamarca, Fernanda Rosales, confirmara que en los próximos días comenzarán las obras de remodelación del histórico edificio, que durante más de 50 años funcionó como centro de resocialización de menores.
La medida se da en un contexto clave: la inminente entrada en vigencia de la nueva Ley Penal Juvenil, que establece la baja de imputabilidad a partir de los 14 años. Frente a este nuevo escenario, Catamarca aún no cuenta con un centro específico de alojamiento para adolescentes en conflicto con la ley, lo que llevó a las autoridades a evaluar la reutilización del inmueble.
Sin embargo, el anuncio generó preocupación, resistencia y un intenso debate entre vecinos y comerciantes, quienes expresaron posturas encontradas, aunque con un denominador común: el temor a que se repitan episodios del pasado.
“Siempre vivimos en alerta por las fugas y las corridas de internos por las medianeras de nuestras casas”, relataron algunos residentes, recordando situaciones vividas años atrás cuando el instituto estaba en funcionamiento. Otros advirtieron que la reapertura podría significar mayor movimiento de personas ajenas al barrio, incremento de conflictos y una creciente sensación de inseguridad.
Ante ese panorama, quienes no rechazan de plano la iniciativa condicionaron su apoyo a la implementación de estrictas medidas de seguridad, como mayor presencia policial, monitoreo permanente con cámaras y protocolos claros para evitar incidentes.
No obstante, una parte importante de la comunidad manifestó su total desacuerdo con que el predio vuelva a destinarse a un centro de alojamiento juvenil, y reclamó que el espacio sea reconvertido en un proyecto de utilidad social para el barrio.
Entre las propuestas más mencionadas surgieron la creación de un centro cultural y recreativo, una granja comunitaria, o incluso un polideportivo, iniciativas que —según sostienen— permitirían recuperar un lugar emblemático para transformarlo en un punto de encuentro y desarrollo para niños, jóvenes y familias de Santa Rosa.
Mientras avanzan los preparativos para el inicio de las obras, el debate sigue creciendo entre quienes priorizan la necesidad institucional del Estado y quienes exigen que la voz de la comunidad sea escuchada antes de tomar una decisión definitiva sobre un predio cargado de historia, recuerdos y controversias.

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