MONSTRUOSA ESTAFA: FINGIÓ SER MÉDICO, JUGÓ CON LA VIDA DE UNA BEBA ENFERMA Y DESAPARECIÓ CON EL DINERO

La crueldad elevada a su máxima expresión: se aprovechó de la desesperación de una madre, prometió una cura inexistente para una niña con Tay Sachs y le robó $260 mil. Indignación total.

07/01/2026Carlos López Véliz Carlos López Véliz


Hay historias que duelen. Otras que indignan. Y algunas que directamente sacan a la luz el costado más oscuro y miserable del ser humano. Este es uno de esos casos. Un sujeto sin corazón, sin ética y sin piedad simuló ser médico para estafar a la madre de una beba de apenas un año que padece Tay Sachs, una enfermedad genética grave y devastadora.
La víctima es Mercedes González, mamá de Iara, una pequeña de la localidad tinogasteña de Salado, cuya corta vida está marcada por una dura y desigual lucha contra una patología sin cura. Pero esta vez, el golpe no vino de la enfermedad, sino de alguien que decidió lucrar con el dolor ajeno.
Según el estremecedor relato de Mercedes, el pasado viernes 2, recibió un mensaje de WhatsApp que encendió una luz de esperanza. Del otro lado, un hombre que se presentó como médico del prestigioso Hospital Garrahan le aseguró que existía un tratamiento experimental, impulsado por profesionales de los Estados Unidos, que podría mejorar la calidad de vida de Iara.
La promesa fue tan concreta como cruel: la beba debía viajar de urgencia a Buenos Aires, pero antes era necesario realizar estudios médicos en el Hospital San Juan Bautista. Para eso, el supuesto profesional exigió una transferencia de 260 mil pesos, garantizando que el dinero sería devuelto.
Una madre desesperada, una hija enferma y una esperanza mínima fueron el caldo de cultivo perfecto para el engaño. Mercedes confió. Porque cuando se trata de la vida de un hijo, no hay dudas, no hay cálculos, no hay desconfianza.
El infierno comenzó el lunes 5. La familia esperaba las indicaciones para el traslado a Capital. Pero el “médico” desapareció. No contestó más mensajes. No atendió llamadas. Se esfumó, llevándose el dinero y destrozando la ilusión de una madre.
La verdad, tan dura como indignante, salió a la luz horas después: el sujeto no era médico, no tenía vínculo alguno con el Hospital Garrahan y contaba con antecedentes por estafas similares en otros puntos del país. Siempre el mismo patrón: hacerse pasar por profesional de la salud, ofrecer falsas curas milagrosas y aprovecharse de personas atravesadas por el dolor extremo.
El caso generó una ola de bronca e indignación en redes sociales, donde cientos de usuarios calificaron el hecho como “inhumano”, “aberrante” y “criminal”. Muchos reclamaron justicia y advirtieron sobre la existencia de verdaderos depredadores que se mueven impunemente, cazando víctimas entre quienes más sufren.
Hoy, Mercedes no solo enfrenta la dura realidad de la enfermedad de su hija, sino también el golpe emocional y económico de una estafa cruel. Una historia que deja una pregunta abierta y dolorosa:
¿Qué clase de persona es capaz de jugar con la vida de un bebé para robar dinero?
Una vez más, la realidad supera cualquier ficción. Y vuelve a demostrar que, para algunos, el dolor ajeno no es un límite, sino una oportunidad.

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