
Catamarca inicia una transformación clave en su sistema judicial
En Catamarca, la reforma del sistema judicial comienza a consolidarse como uno de los cambios institucionales más relevantes de los últimos años.


Carlos López Véliz Denuncian dilaciones injustificadas, ausencia de imputaciones y un silencio oficial que profundiza el dolor y la desconfianza social.
Familiares, amigos y vecinos de Claudia Leguizamón, la docente que se quitó la vida el 19 de septiembre de 2024 en su vivienda del departamento Valle Viejo, realizaron ayer una nueva manifestación frente a Fiscalía General, exigiendo avances concretos en la investigación y denunciando la inacción del sistema judicial.
El reclamo apunta directamente a la Fiscalía de Violencia Intrafamiliar y de Género, a cargo de Alejandra Antonino, y a los técnicos del Cuerpo Interdisciplinario Forense (CIF). Los manifestantes sostienen que, a un año y cinco meses del hecho, no existe ninguna imputación ni resultados de la autopsia psicológica, pese a los testimonios incorporados en la causa.
“No entendemos por qué sigue libre, cuando todo el entorno de Claudia ya declaró. Solo someten a pericias psicológicas a los familiares, mientras el expediente no avanza. El silencio duele, la espera desgasta y la falta de respuestas es abandono”, expresaron durante la protesta.
Los allegados a la docente sospechan que su expareja, Luis Lobos, la habría inducido al suicidio tras años de presuntos episodios de violencia de género, situación que motivó un cambio en la línea investigativa luego de que inicialmente el caso fuera caratulado como suicidio.
“No tenemos dudas de que Lobos tuvo algo que ver con su muerte, pero no entendemos por qué demora tanto la autopsia psicológica, que se inició hace casi un año”, remarcaron. “Claudia no es un número ni un expediente más. Tenía una familia y amigos que siguen esperando justicia. No pedimos favores, solo una respuesta”, reclamaron.
Fabio, uno de los hijos de Leguizamón, recordó que la primera denuncia contra Lobos fue presentada pocos días después del fallecimiento y que posteriormente todos los hijos de la mujer lo denunciaron. “Esperamos que la causa se mueva y que de una buena vez salga el resultado de la autopsia psicológica”, sostuvo.
Otro de los hijos fue aún más contundente: “Es de terror lo que contó cada uno de mis hermanos. Todos sus hijos lo han denunciado y ninguno lo quiere cerca. Por eso pedimos a la Justicia que le imponga medidas de restricción de acercamiento”.
Leguizamón era madre de siete hijos. El mayor es fruto de una relación anterior, mientras que los seis restantes los tuvo con Lobos, aunque no llevan su apellido. Las denuncias posteriores por violencia de género modificaron el rumbo inicial de la investigación, pero hasta el momento no se tradujeron en decisiones judiciales concretas.
La nueva manifestación volvió a poner en el centro del debate público el funcionamiento del sistema judicial en causas sensibles, donde el tiempo transcurrido profundiza el dolor de las víctimas indirectas y alimenta la percepción de impunidad e indiferencia institucional.
Mientras la causa sigue estancada, la familia de Claudia Leguizamón insiste en un pedido simple y urgente: que la Justicia despierte y dé respuestas a una sociedad que ya no tolera el silencio.











