Un estremecedor episodio de violencia se investiga en la zona del asentamiento La Ribera, donde un hombre denunció que le incendiaron intencionalmente su vivienda precaria mientras en el interior se encontraban personas, entre ellas menores, y luego fue amenazado por dos sujetos armados con un machete.
De acuerdo a la presentación judicial, el hecho ocurrió el pasado 4 de mayo, alrededor de las 8:30, cuando el damnificado se dirigió al lote que ocupa, ubicado detrás del predio de Vialidad Nacional sobre ruta Nacional N° 38. Al llegar, se encontró con una escena devastadora: su rancho había sido consumido por el fuego en circunstancias que ahora son materia de investigación.
Según consta en la denuncia, en el interior del lugar se encontraban personas al momento del incendio, lo que eleva considerablemente la gravedad del hecho. En ese contexto, el denunciante indicó que dos hombres estaban en el sitio y lo habrían amenazado exhibiendo un machete, en un claro acto intimidatorio. Además, los señaló como presuntos responsables de haber provocado el foco ígneo.
El caso generó fuerte preocupación por el riesgo al que fueron expuestas las personas presentes, especialmente por la posible presencia de niños, en un episodio que pudo haber terminado en una tragedia mayor.
Fuentes consultadas indicaron que no se descartan conflictos previos vinculados a la ocupación del terreno, aunque todas las hipótesis se encuentran bajo análisis. La Justicia ya interviene para determinar responsabilidades y esclarecer lo sucedido.
Otro hecho violento en la Capital
En paralelo, se conoció otra denuncia por un ataque con arma blanca. Un hombre manifestó que, en la madrugada del 2 de marzo, mientras regresaba a su domicilio, fue interceptado por un vecino, quien lo agredió con un cuchillo, provocándole una herida en el antebrazo.
El hecho ocurrió en la vereda del acusado y por el momento se investigan los motivos del violento episodio.
Ambos casos reflejan un preocupante escenario de conflictividad y violencia en distintos sectores de la Capital, donde situaciones personales escalan a niveles extremos y ponen en riesgo la vida de los vecinos.
El juez que fijó las penas de 14 y 12 años de prisión sostuvo que los condenados actuaron con crueldad, aprovecharon la vulnerabilidad de la víctima y nunca pidieron disculpas.
El conductor de una camioneta intentó evadir un control policial, protagonizó una peligrosa persecución por distintos sectores de la Capital y terminó chocando contra una vivienda.