
Megaoperativo por contrabando terminó en escándalo: secuestran más de 5.000 artículos y sancionan al chofer tras agredir a la prensa
Carlos López Véliz 
Un importante operativo contra el contrabando desplegado sobre Ruta Nacional 38, a la altura de La Viña, derivó en un verdadero escándalo luego de que fueran secuestrados más de 5.000 artículos ingresados presuntamente de manera ilegal, transportados en dos colectivos de turismo, y de que el chofer y una coordinadora protagonizaran un violento episodio contra trabajadores de prensa que intentaban documentar el procedimiento.
El operativo fue llevado adelante por personal de la Policía Federal Argentina, que interceptó dos micros pertenecientes a las empresas Viajes y Turismo La Victoria y Turismo Diemir, tras detectar movimientos sospechosos: pocos pasajeros, pero una llamativa cantidad de bultos cargados en las bodegas.
Por orden del Juzgado Federal N°1 de Catamarca, a cargo del juez Miguel Contreras, las unidades fueron trasladadas para una requisa exhaustiva. Tras descartar la presencia de estupefacientes mediante la intervención de un perro antinarcóticos, los efectivos procedieron a abrir 168 bultos, hallando un total de 5.315 artículos, entre ellos indumentaria, calzado, bicicletas, artículos de bazar, marroquinería y productos electrónicos.
Como consecuencia de la investigación, tres personas quedaron imputadas por presunta infracción al Código Aduanero, aunque no fueron detenidas. Además, se dispuso una severa sanción contra el chofer y la coordinadora, señalados como responsables directos del traslado de la mercadería presuntamente de contrabando.
Sin embargo, lo más tenso ocurrió cuando varios integrantes del pasaje solicitaron expresamente la presencia de la prensa para garantizar transparencia y visibilizar un procedimiento que, según afirmaban, les generaba dudas y consideraban irregular.
Lejos de permitir el libre ejercicio periodístico, el conductor del colectivo y la coordinadora reaccionaron con hostilidad y arremetieron contra los trabajadores de prensa, intentando impedir la cobertura. Según pudo conocerse, incluso llegaron a desapoderar a uno de los periodistas de su teléfono celular, en un claro intento de evitar que se registraran imágenes del operativo.
El grave episodio generó indignación entre los presentes y suma un nuevo capítulo de tensión a un procedimiento que expuso no solo una posible maniobra de contrabando a gran escala, sino también un preocupante ataque contra la libertad de prensa.
Mientras la Justicia avanza con la causa aduanera y analiza responsabilidades, el caso dejó al descubierto una trama que va mucho más allá del secuestro de mercadería: un operativo millonario, pasajeros reclamando transparencia y un escandaloso intento por silenciar a quienes buscaban informar.


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