A casi cuatro años del asesinato de Juan Carlos Rojas EL FISCAL AGOTA UNA INSTANCIA INSÓLITA

AHORA BUSCAN IDENTIFICAR HUELLAS Y ADN QUE DEBIERON COTEJARSE AL COMIENZO DE LA INVESTIGACIÓN
DESTACADA DEL DIA04/07/2026Carlos López Véliz Carlos López Véliz



La nueva pericia ordenada por la Fiscalía reabre el debate sobre las demoras en una causa marcada por cambios de rumbo y medidas que llegan con años de retraso. El propio fiscal admite la posibilidad de contaminación de la escena, un dato que vuelve a poner bajo la lupa cómo se preservó la evidencia desde el primer día.
La investigación por el asesinato del exministro Juan Carlos Rojas vuelve a sorprender. A casi cuatro años del crimen que conmocionó a Catamarca, la Fiscalía ordenó una nueva batería de pericias para intentar identificar huellas dactilares y perfiles genéticos encontrados en la vivienda de la víctima y en su automóvil.
La decisión, firmada por el fiscal Hugo Costilla, apunta a cotejar esos rastros con familiares, policías, funcionarios judiciales, peritos y todas aquellas personas que estuvieron en la casa o en sus inmediaciones durante los primeros días posteriores al hallazgo del cuerpo.
Se trata de una medida que, para numerosos especialistas en criminalística, integra las diligencias básicas de toda investigación por homicidio y que normalmente se realiza en las primeras horas del hecho, cuando la escena permanece intacta y la evidencia conserva su máximo valor.
Sin embargo, esos cotejos recién fueron impulsados ahora, casi cuatro años después.
La resolución incorpora además un dato de enorme relevancia: la propia Fiscalía reconoce la posibilidad de que la escena haya sufrido contaminación, razón por la cual considera necesario identificar a todas las personas que tuvieron acceso a la vivienda y al vehículo para descartar que las huellas o restos biológicos les pertenezcan.
Esa circunstancia inevitablemente reabre los interrogantes sobre cómo se manejó la escena del crimen desde el primer momento y si la preservación de las pruebas estuvo a la altura de una investigación de semejante trascendencia institucional.
Durante estos años, la causa atravesó numerosos cambios de fiscales, pericias, hipótesis y líneas investigativas. Incluso hoy, la Justicia todavía no logró establecer con absoluta certeza si Rojas fue víctima de un homicidio, de un homicidio preterintencional o de una muerte accidental.
Pese a esa incertidumbre, Silvina Nieva continúa imputada por homicidio doblemente calificado, un delito cuya única pena prevista es la prisión perpetua.
La nueva medida deja una sensación inevitable: cuando una investigación vuelve, casi cuatro años después, sobre diligencias que habitualmente forman parte de los primeros pasos de cualquier pesquisa criminal, resulta inevitable preguntarse cuánto tiempo se perdió y si ese tiempo terminó jugando en contra del esclarecimiento de uno de los casos más sensibles de la historia judicial de Catamarca.
Más que acercar respuestas definitivas, la decisión judicial vuelve a poner en evidencia que el caso Rojas sigue cargando las consecuencias de una investigación que, desde sus inicios, estuvo rodeada de cuestionamientos, demoras y controversias.

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