


Alarma en la comunidad de Santa Rosa de Lima: sacerdote condenado por abuso sexual cumple domiciliaria en la casa parroquial
DM
Permanecerá temporalmente en un espacio religioso frecuentado por familias, niños y adolescentes.
La decisión judicial de otorgar prisión domiciliaria al sacerdote Renato Rasgido volvió a colocar su caso en el centro de la discusión pública y generó preocupación en la comunidad de Santa Rosa de Lima, donde el religioso condenado por abuso sexual permanecerá alojado en la casa parroquial mientras atraviesa un delicado tratamiento médico.
La medida fue dispuesta por el juez de Ejecución Penal de Segunda Nominación, Eugenio Acuña, tras evaluar informes médicos que acreditan un grave cuadro de salud del condenado. Rasgido fue sometido recientemente a una compleja cirugía por un tumor intestinal y actualmente presenta una movilidad reducida, además de requerir cuidados sanitarios específicos que, según los informes incorporados a la causa, no podrían garantizarse adecuadamente en el Servicio Penitenciario Provincial.
Sin embargo, más allá de las razones humanitarias que fundamentaron la resolución, la inquietud se trasladó al lugar elegido para el cumplimiento del beneficio. El sacerdote fue alojado en la casa parroquial de la Iglesia Santa Rosa de Lima, un espacio ubicado en una comunidad donde habitualmente se desarrollan celebraciones religiosas, encuentros pastorales y actividades con participación de familias, niños y adolescentes.
La situación despertó preocupación entre vecinos que observan con inquietud la presencia en ese ámbito de una persona condenada por delitos contra la integridad sexual de un menor. El caso tuvo una fuerte repercusión social desde que se conocieron las denuncias y posteriormente la condena judicial que quedó firme tras agotarse todas las instancias de apelación.
Rasgido fue condenado a 15 años de prisión por dos hechos de abuso sexual simple y dos hechos de abuso sexual con acceso carnal, todos agravados por su condición de ministro de culto. La sentencia fue confirmada por los tribunales superiores y quedó firme luego de que fracasara el último intento de revisión ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
Según trascendió, el condenado permanecerá bajo monitoreo mediante tobillera electrónica, con custodia policial y bajo la supervisión de familiares. No obstante, la propia resolución judicial establece que la permanencia en la casa parroquial sería transitoria.
El juez Acuña otorgó un plazo de 72 horas para que la familia proponga otro domicilio donde pueda continuar cumpliendo la prisión domiciliaria. Una vez presentada esa alternativa, deberán ser consultadas las partes involucradas, incluida la víctima, antes de adoptar una decisión definitiva.
Mientras tanto, la presencia de Rasgido en la comunidad de Santa Rosa de Lima mantiene abierto un debate que excede lo judicial. Para muchos vecinos, la preocupación no está vinculada a la atención médica que requiere el condenado, sino al impacto que genera su alojamiento en un ámbito religioso donde existe una constante presencia de menores y donde aún persiste el recuerdo de los delitos por los cuales fue condenado.


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